Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

ATENCIÓN QUEDAN SUSPENDIDOS TODOS LOS ACTOS Y ACTIVIDADES PROGRAMADAS. SE COMUNICARÁ SU REINICIO.

II JORNADAS CULTURALES FLAMENCAS “EL TOTO” DEL ATENEO DE CÓRDOBA.APLAZADAS

Viernes 13 de marzo, las 19:30 horas: Concierto Trío ARCAMO:
Libertad Arce (piano). Juan Carlos Carrillo (flauta). Mariló Moreno (clarinete). Lugar: Real Círculo de la Amistad.APLAZADO

Lunes 16 de marzo, 19:30 horas. Ciclo POETAS EN EL ATENEO: recitará el poeta malagueño José Sarria.
Presenta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.APLAZADO

Jueves 19 de marzo. 19:30 en la sede del Ateneo. Conferencia de Pepe Carmona: "Preludios del toque en la Córdoba del siglo XIX".
Al cante: Lucía Leiva. A la guitarra: David Navarro.APLAZADO.

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Pablo de Olavide

De Ateneo de Córdoba
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Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui (Lima, 25 de enero de 1725 – Baeza, Jaén, 25 de febrero de 1803) fue un escritor, jurista y político originario del Perú quien desarrollo exitosas empresas de colonización en España, en la Sierra Morena.

Olavide en Lima

Estudió en el Colegio Real de San Martín de Lima, regido por los jesuitas. En 1740 se licenció en Teología por la Real y Pontificia Universidad de San Marcos. Fue catedrático de la misma en 1742 y oidor de la Real Audiencia de Lima en 1745, con apenas veinte años.

Tras el terremoto de 28 de octubre de 1746, que destruyó Lima y fue la causa de la muerte de su familia, fue nombrado por el propio virrey Manso de Velasco administrador de los bienes de los fallecidos, especialmente de las obras pías venidas al suelo por el seísmo; fue acusado de haber tomado dinero para obra impía, como la construcción del Teatro. Fugó a España dejando cuantiosas deudas; Olavide argumentó la muerte de su padre para evitarse problemas con la justicia.

Llegada a España

Llega a España en 1752, e inmediatamente ingresa en la Orden de Santiago, pero la fortuna no le es propicia y se le ordena encarcelar en 1754 por orden del fiscal de Lima por la corrupción de la administración colonial. Estuvo en libertad provisional hasta el archivo de la causa en 1757 tras ser apartado de todas sus responsabilidades públicas en las colonias. En el ínterin, se casó en 1755 con una viuda rica y visitó Italia, pero sobre todo estuvo en Francia ocho años y se introdujo en los más selectos salones de la época haciendo amistad con Voltaire (quien le llamó «el español que sabe pensar») y Diderot, deviniendo en un ferviente y perfecto afrancesado. Al volver a España, funda una cultísima tertulia ilustrada en su casa, a la manera de los salones franceses.

Carlos III entrega a Olavide el decreto de fundación de las Nuevas Poblaciones. La Carlota.

En 1768 la Inquisición española comienza a seguir la pista de Olavide por un envío de libros prohibidos proveniente de Francia. A través de [[Pedro Rodríguez Campomanes, al que conoce en 1762, Conde de Aranda en 1766 le incorpora a tareas en el gobierno. Su reconocimiento en la España ilustrada de la época le llevan al ayuntamiento de Madrid en 1767. Como en 1765 se vieron prohibidos los autos sacramentales y el gobierno quería reformar el teatro y depurar la escena en sentido neoclásicos; Olavide colaboró traduciendo y adaptando obras neoclásicas francesas que sin embargo iban destinadas a un público selecto en los Sitios Reales y no llegaba al pueblo.

Monta una tertulia y teatrillo en su domicilio donde se representan obras traducidas por sus amigos y traduce él mismo obras francesas para satisfacer la demanda de los petimetres: Ninette à la Cour, de Duni, y Le peintre amoureux de son modèle, de André Grétry. Pero su mayor contribución a este repertorio está formada por tragedias francesas: Mithridate y Phèdre, de Jean Racine; Le joueur, de Jean François Regnard; Hypermenestra (representada en 1764) y Lina, de Antoine Marin Lemierre; Zelmire, de Dormont du Belloy (representada en el Teatro del Príncipe en 1785); Olympie, Zayre y Mérope, de Voltaire (esta última por la traducción italiana de Maffei), y Le déserteur, de Michel Jean Sedaine, entre otros. Especial devoción tuvo por Racine y Voltaire; éste último fue sin duda el autor francés más traducido por Olavide, a quien conocía personalmente. Carlos III le encomendará los proyectos de colonización en diversas zonas del sur de España, siendo nombrado Intendente de Sevilla y del Ejército de Andalucía y Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. Con este nuevo cargo comienza a planificar una reforma al modelo del despotismo ilustrado en el comercio, los asentamientos, la defensa y promoción de la cultura, abriendo la primera escuela de arte dramático de España y la desposesión de privilegios, con la reorganización de algunas zonas urbanas de la ciudad. Su fama se extiende por toda la Corte. Posteriormente emprende la colonización de Sierra Morena de conformidad con el Fuero de las Nuevas Poblaciones de 1767, en un magno proyecto de más de 40 años para el que contó con amplios poderes y el apoyo de Campomanes y las propiedades confiscadas a los jesuitas.

Caída y exilio

Sin embargo, toda esta empresa fue al traste al aparecer la Inquisición con quien tenía cuentas pendientes. En 1775 se le abrió proceso inquisitorial y fue acusado por haber sostenido ciento veinte y seis proposiciones heréticas entre las cuales dice un biógrafo que «había muchas exactas si bien otras eran impertinentes, tales como haber defendido el sistema de Copérnico y haber prohibido en las colonias que se tocasen las campanas a muerto, para que no se abatiese el ánimo de los pobladores que diariamente diezmaban la peste.» Ingresa en prisión a fines de 1776 y se señala para ver la causa de Olavide en Sevilla el día 24 de noviembre de 1778. Se convidó para asistir a este acto a más de sesenta personas, la mayor parte amigos del acusado. La lectura del proceso duró cuatro horas, y en la sentencia que se pronunció inmediatamente fue declarado Olavide como hereje convicto. Levantada la excomunión por el inquisidor decano después que hubo firmado Olavide la protestación de fe, sólo fue condenada a destierro de Madrid y Sitios Reales, y a estar por espacio de ocho años recluido en un convento, sin leer más libros que el Símbolo de la fe, de Fray Luis de Granada (quien curiosamente también tuvo problemas con la Inquisición) y El incrédulo sin excusa del padre Señeri. Estuvo dos años en reclusiones conventuales en diversos lugares de España, hasta que el inquisidor general Felipe Bertrán le concedió permiso para salir a tomar baños y huye del de Caldas en Gerona a Francia; había sido condenado además a la pérdida y confiscación de todos los bienes, incapacidad a perpetuidad para empleo público y al exilio de Madrid, Lima y Andalucía de por vida.

En Francia sus amigos Voltaire y Diderot lo acogerán. Vive entre Toulouse, Ginebra y París, ocultando su verdadera identidad para evitar su extradición, bajo el nombre de Conde de Pilos. Frecuenta amigos de la nobleza ilustrada y de autores notables como los citados enciclopedistas, pero también D’Alembert y Antoine François Marmontel.Vive con fausto, pues goza de holgada situación económica gracias a la fortuna de su esposa y algunos prósperos negocios que le permiten alternar con influyentes aristócratas. Da muestras de su afición a la lectura, a la tertulia intelectual y al juego de cartas, frecuentando los salones del Conde Dufort de Cheverny, del señor de Moley y de Madame du Barry, la ex-amante de Luis XV. Una aureola de pensador y hombre culto e ingenioso lo hace atractivo, al punto que se interesan por él Catalina II de Rusia, artistas y sabios como el explorador La Pérouse y Francisco Mesmer, el autor de la teoría del magnetismo animal y de otros hallazgos de gran resonancia en su época. Olavide participa de sus experimentos en el castillo de Cheverny, centro de reunión de aristócratas "realistas". También organiza representaciones de marionetas, de pequeñas piezas teatrales al estilo italiano y adaptaciones de obras célebres como El mágico prodigioso de Pedro Calderón de la Barca. Alterna esas tertulias con visitas al castillo de la Malmaison, adquirido por el conde de Moley, donde se reúnen aristócratas de otro sector, los "patriotas", esto es, reformistas, donde pudo alternar con el famoso abate Delille y el norteamericano Morris.

Asiste con curiosidad y algún entusiasmo a los primeros pasos de la Revolución francesa, pero reprueba la violencia y la ejecución de los reyes le hace pensar. La Convención le confirió varios cargos y le dio el título de ciudadano adoptivo de la república francesa. Durante el Terror se retiró a un pueblo llamado Meung, y el Comité de seguridad pública dispuso su prisión, y fue conducido la noche del 16 de abril de 1794 a la cárcel de Orleans. Allí comenzó a madurar la obra que se publicó en Valencia en 1797 titulada El Evangelio en triunfo, una rectificación de sus ideas compuesta al parecer para poder volver a España. En 1795 se traslada de Meung al castillo de Cheverny, donde reside hasta 1798. Serán estos años de creación más intensos. Escribe entonces los cuatro volúmenes de El Evangelio en triunfo y gran parte de sus diecisiete novelas cortas. Parece que entre 1797 y 1798 estuvo vinculado a las tratativas mantenidas por el venezolano Francisco de Miranda con el norteamericano John Quincy Adams, el inglés William Pitt y el exjesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán para elaborar un plan destinado a lograr la independencia de Hispanoamérica.

Regreso a España. El novelista

En 1798 regresa a España invitado por Carlos IV que le amnistía de todas sus condenas y le concede una pensión. Volvió entonces tras diecisiete años de exilio en Francia, «con el cuerpo desastrado y el alma reconfortada». Ya tenía escrita una famosísima peudoautobiografía, en realidad una novela epistolar, El evangelio en triunfo o Historia de un filósofo desengañado (Valencia, Hermanos Orga, 1797, cuatro vols.), que en breve tiempo sumó dieciocho ediciones y fue traducida al inglés, al alemán, al italiano, al portugués y al ruso. En un lapso de casi medio siglo fue uno de los libros más difundidos en Europa y en América y constituyó uno de los mayores éxitos editoriales de la época, si bien la censura le hurtó los cuatro capítulos finales, donde el autor expone su desencanto ante la deriva que había tomado la Revolución francesa:

Un destino tan triste como inestable, me condujo a Francia, mejor hubiera dicho me arrastró. Yo me hallaba en París el año de 1789; y vi nacer la espantosa revolución que en poco tiempo ha devorado uno de los más hermosos y opulentos reinos de la Europa. Yo fui testigo de sus primeros y trágicos sucesos y viendo que cada día se encrespaban más las pasiones y anunciaban desgracias más funestas , me retiré a un lugar de corta población. Mas ya la discordia, el desorden y las angustias se habían apoderado de los rincones más ocultos (...) Cuanto más pienso en este inesperado suceso de Francia, tanto más me sorprendo y me confundo. Nada podrá anunciar tan repentino y absoluto trastorno. Porque, señores no nos engañemos, esta revolución no ha sido como ninguna de las otras (pues) ataca al mismo tiempo el trono y el altar.

Con la técnica del «manuscrito encontrado» que se da a la imprenta realizó una falsa autobiografía mezclada con una defensa de la religión y en realidad es una mezcla confusa de diversos géneros literarios: la (pseudo) autobiografía, la correspondencia, la polémica filosófico-religiosa, la apologética, la predicación, el catecismo y hasta la suma teológica. Incluso algún resabio de comedie larmoyante o drama lacrimógeno, ya que el tema del duelo (que transforma al filósofo protagonista de El Evangelio en triunfo en homicida, lo que provocará su huida del mundo, y luego su conversión); aunque no es más que la copia casi literal de una «obrita» que «tenía a la mano», no deja sin embargo de recordar el drama escrito por Jovellanos en Sevilla, El delincuente honrado.

Olavide compuso tras tan formidable éxito veinte novelas cortas que publicó en Madrid, en 1800 en su mayor parte, bajo el seudónimo de «Atanasio de Céspedes y Monroy» en la colección Lecturas útiles y entretenidas de su editor de entonces Doblado, y con otros editores de forma póstuma. Son muchas de ellas adaptaciones de originales franceses: El fruto de la ambición es Félix et Pauline ou le tombeau au pied du Mont-Jura, de Pierre Blanchard; Los peligros de Madrid, Germeuil, de Baculard d'Arnaud; y El amor desinteresado, Ernestine, de Madame de Riccoboni. Estaban destinadas a probar verdades morales y señalar normas de conducta, algunas de ellas ya inclusas en El Evangelio en Triunfo, como los relatos de Mariano y Teodoro. El incógnito o el fruto de la ambición, Paulina o el amor desinteresado, Sabina o los grandes sin disfraz, Marcelo o los peligros de la corte, Lucía o la aldeana virtuosa, Laura o el sol de Sevilla y El estudiante o el fruto de la honradez, en las que se presenta de un lado, el efecto perturbador de las pasiones —el juego, la ambición, los celos, la doblez espiritual, etc.— y de otro lado, la belleza y los atractivos del campo, y el efecto benéfico de los nobles sentimientos: la prudencia, la honradez, la fidelidad, etc. Muchas de ellas fueron compuestas en su retiro de Baeza, donde le sorprendió la muerte en 1803.

Universidad Pablo de Olavide

La Universidad Pablo de Olavide (UPO), fundada en 1997, es la universidad pública más joven de España. Recibe su nombre en honor del insigne intelectual español. La Universidad se encuentra en el término municipal de Dos Hermanas, a unos 8 kilómetros del centro de Sevilla, en un Campus de aproximadamente 140 hectáreas. La elección del nombre quiere expresar la apertura hacia Latinoamérica; ésta se materializa en cooperaciones culturales y científicas con universidades latinoamericanas.

Obras

Lírica

  • Poemas christianos en que se exponen con sencillez las verdades más importantes de la religión. Madrid: Joseph Doblado, 1799.

Teatro

  • El desertor. Edic. de Trinidad Barrerar y Piedad Bolaños. Sevilla: Ayto. Sevilla, 1987. Traducción de Louis Sebastian Mercier.
  • Hipermnestra, traducción de Antoine Marin Lemierre.
  • Lina, traducción de Lemierre.
  • El jugador, traducción de Jean François Regnard.
  • Fedra, Barcelona: imprenta de Caros Gibert y Tutó, sin año, traducción de Jean Racine.
  • Mitrídates, Barcelona, Imp. de Gilbert y Tutó, sin año, traducción de Racine.
  • Celmira, traducción de Dormont du Belloy.
  • Zayda, traducción de Voltaire.
  • Casandro y Olimpia, traducción de Voltaire.

Zarzuelas

  • El celoso burlado, 1764, inspirada en El celoso extremeño de Cervantes pero traducida al parecer del italiano.

Ensayos

  • Informe sobre el proyecto de colonización de Puerto Rico y América del Sur. Publicado por el profesor Cayetano Alcázar Molina en 1927.
  • Informe sobre el proyecto de colonización de Sierra Morena. Publicado también por el profesor Cayetano Alcázar Molina en 1927.
  • Hermandades y Cofradías de Sevilla.
  • Informe sobre la ley agraria, 1768.
  • Plan de estudios para la Universidad de Sevilla. Barcelona: Ediciones Cultura Popular, 1969.

Narrativa extensa

  • Teresa o el terremoto de Lima. Paris: Imprenta de Pillet, 1829.
  • El Evangelio en triumpho o Historia de un filósofo desengañado, Valencia: Imprenta de Joseph de Orga, 1797, muy reimpresa (alcanzó dieciocho ediciones en poco tiempo). Hay edición moderna (Oviedo: Fundación Gustavo Bueno, 2004) en dos volúmenes al cuidado de José Luis Gómez Urdáñez sobre el texto de la sexta edición, Madrid: José Doblado, 1800, 4 vols.

Narrativa corta

  • El incógnito o el fruto de la ambición.
  • Paulina o el amor desinteresado.
  • Sabina o los grandes sin disfraz.
  • Marcelo o los peligros de la corte.
  • Lucía o la aldeana virtuosa.
  • Laura o el sol de Sevilla.
  • El estudiante o el fruto de la honradez.

Bibliografía especializada

  • Aguilar Piñal, Francisco (1995). La Sevilla de Olavide, 1767–1778. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. ISBN 84-86810-60-4.
  • Alonso Seoane, María José (1984). «La obra narrativa de Pablo de Olavide: nuevo planteamiento para su estudio». Axerquía (11). pp. 11–49.
  • Defourneaux, Marcelin (1995). Pablo de Olavide ou l’Afrancesado (1725–1803). París: 1959.
  • Huerta, Javier; Peral, Emilio; Urzaiz, Héctor (2005). Teatro español de la A a la Z. Madrid: Espasa-Calpe.
  • Marchena Fernández, Juan (2001). El tiempo ilustrado de Pablo de Olavide: vida, obra y sueños de un americano en la España del s. XVIII: (contiene Plan de Reforma para la Universidad de Sevilla realizado por Pablo de Olavide). Sevilla: Alfar. ISBN 84-7898-180-2.
  • Perdices de Blas, Luis (1995). Pablo de Olavide (1725–1803). El Ilustrado. Madrid: Editorial Complutense. ISBN 84-7898-180-2.

Enlaces externos

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