El personal
De Ateneo
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| Ficha | |
| Autor | Francisco Fernández Caballero |
| Editorial | Arca del Ateneo |
| Fecha de publicación | 2001 |
| Páginas | 180 páginas |
| ISBN | ISBN 84-88175-28-0 |
| Precedido por | El tránsito |
| Seguido por | Poética |
Volumen número 29 de la colección Arca del Ateneo. (Córdoba, 2001; 180 páginas, ISBN 84-88175-28-0).
- Autor: Francisco Fernández Caballero.
- Prólogo: Javier Ortega Posadillo.
La amenidad fue siempre una de las virtudes del extenso quehacer profesional de Francisco Fernández Caballero, fallecido en octubre de 2000. Y amena, como no podía ser de otro modo, resulta la lectura de este El Personal, su libro póstumo que el Ateneo publicó conforme al deseo del propio autor. Un recorrido amable y cálido, a la par que revelador, a través de la geografía humana de Córdoba, que era a buen seguro la que a él más le seducía, desde su humildad a flor de piel y su bondad de días laborables.
El libro contiene un grupo de entrevistas por él realizadas entre los años 1987 y 1994 y publicadas bajo el mismo título en el Diario Córdoba, que muestran al lector la personalidad más cercana, por lo directa, por lo escueta, de un selecto ramillete de mujeres y hombres de Córdoba -junto a algunos ilustres visitantes- procedentes de los más diversos campos y ámbitos de nuestra tierra. Desde el mundo del arte, representado en nombres tan señalados como los de Antonio Povedano, Aurelio Moreno Pérez o Hidalgo del Moral, por citar sólo algunos, al de la comunicación audiovisual, con la presencia de Carlos Herrera, Jesús Quintero o Julián Estrada, pasando por el albero de la creación musical, terreno que pisan en sus distintas vertientes tanto Luis Bedmar Encinas y Juan Miguel Moreno Calderón como Rafael Trenas, Concha Calero o Rafael el Merengue.
La lista incluye asimismo nombres relevantes, sobradamente conocidos, del ámbito social cordobés en su más amplia acepción: Joaquín Criado Costa, Manuel Gahete Jurado, Feliciano Delgado León, Antonio Perea Torres, Manuel Fernández, Maruja Caracuel y un largo etcétera hasta alcanzar un elenco de cincuenta y cinco, que conforman un friso heterogéneo, poliédrico, con el rasgo común a todos ellos de la entrega entusiasta en sus afanes cotidianos y su declarada devoción a esta noble tierra.
Merced a este mosaico de entrevistas (o tal vez fuera más preciso utilizar el término “conversaciones”, habida cuenta de la exquisita complicidad y llaneza que el autor sabía lograr de y con sus interlocutores), en el que se abordan sin remilgos tantos temas y de tan hondo interés, el lector tiene la feliz oportunidad de acercarse al pasado reciente y menos reciente de nuestra ciudad, de tal forma que, de la lectura plácida y confortable de este libro, aflora entre líneas un retrato preciso y vívido de un momento concreto, de un tiempo pretérito cuyas ramas robustas, vigorosas, se extienden de manera natural hasta imbricarse sin fisuras en el presente más acuciante.
